Urizarna caligrafiado a lápiz

Desde cero: útiles básicos para caligrafía, ¡un lápiz!


Útiles básicos de escritura: ¡un lápiz!

No es el útil

Es importante contar con unos útiles medianamente buenos para practicar caligrafía.
Pero no nos llevemos a engaño.
Una buena letra, no depende únicamente de una buena plumilla o pincel.
Ni siquiera depende en buena medida de la plumilla.

La caligrafía está en ti

La caligrafía bien trazada, ya lo decía Rufino Blanco y Sánchez, está en la mano, en el ojo, en el pulso, en la memoria, en todas esas habilidades que se ponen a punto con la práctica.
Y un simple lápiz basta para practicar caligrafía.
O para ver si hay una caligrafía trabajada.

La perserverancia y la paciencia como útiles caligráficos.

La perserverancia y la paciencia como útiles caligráficos.

¡Un lápiz es suficiente!

El lápiz, no muy afilado, permite variar el grosor del trazo según se arrastra sobre el papel.
La mayoría de las caligrafías, se identifican por una combinación de trazos gruesos y finos. Por su proporción, por la posición de ese grueso dentro de la letra.
Y un simple lápiz permite trabajar esto, sin necesidad de nada más.
Con el lápiz puedes estudiar tamaño, proporción, anchos, altos, soltar el brazo para florituras.

Escribe sobre blando: el cuaderno

Unas cuantas hojas acumuladas, proporcionarán una superficie acolchada.

Y esto facilitará que el lápiz trace un grosor mayor al apretar.
Tal y como ocurre con las plumillas de punta fina, los rotuladores o pinceles.
Los trazos más gruesos, se construyen apretando contra el papel.
Y un lápiz contra un cuaderno, te lo da.

No borrar, como buena costumbre.

Además hasta puedes borrarlo, aunque esto no sea del todo buena idea.
El lápiz sólo lo estamos empleando para practicar. O para encajar.
En ese sentido sí está bien borrar, para arreglar ese pequeño deliz, para un pequeño retoque.
Pero lo que no aconsejo es tener como movimiento impulsivo el agarrar la goma, a cada media letra que se traza.
En mis cursos presenciales, comenzamos trabajando con lápiz, precisamente para estudiar el ductus.
Y compruebo que el tener una goma al lado, hace que insertemos en la práctica de la caligrafía, una posibilidad de deshacer-arreglar, que luego con la tinta no vamos a tener.
Siempre me pienso si dar goma de borrar o no.

Ya lo dice el Zentangle

Tal y como hace enseña el Zentangle:

el trazo que hagas, hecho queda, como todo en la vida. Hay que apechugar con lo que hagas, tirar para adelante.

Y si no lo dice así literalmente, la idea sí es así.

Aún así, al final en el cursos, se me ablanda el corazón. Y con el lápiz siempre doy una goma de borrar. Pero lo acompaño con toda esta explicación. :-)

Urizarna caligrafiado a lápiz

Urizarna caligrafiado a lápiz

Urizarna

Necesitaba hablar del lápiz. En mis cursos es lo primero que cogemos para empezar a trazar letras.

Esta mañana precisamente hablaba con una amiga sobre lo que era más fácil de usar para trazar caligrafía: si la plumilla o el pincel. Y hay opiniones para todos los gustos. Pros y contras de cada uno. Todo esto hablábamos esta mañana.
Pero lo que no le dije esta mañana fue todo esto del lápiz, así que al menos, lo cuento aquí. Para ella y para todo el que quiera leer.

Hay más útiles

Pero obviamente, hay que ir más allá y hablar de plumillas, pinceles e incluso rotuladores.
Pero eso será en otra ocasión.

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